ISO12100
Un documento de protección contra explosiones elaborado por profesionales es mucho más que una simple obligación. Aporta seguridad, reduce los riesgos de responsabilidad civil y documenta de forma clara y comprensible cómo gestiona una empresa los riesgos potenciales.
Las empresas que encargan la elaboración de su documento de protección contra explosiones se benefician de:
En resumen: un documento profesional garantiza la seguridad en la empresa y la seguridad jurídica frente a terceros.
Un paso esencial en la elaboración de un documento de protección contra explosiones es la clasificación exhaustiva de las zonas con riesgo de explosión. Para ello, nuestros expertos tienen en cuenta todas las etapas del proceso en las que pueden generarse gases, vapores o polvos inflamables. No solo es decisivo que se produzcan este tipo de atmósferas, sino también con qué frecuencia, en qué condiciones y con qué factores asociados. Este análisis detallado muestra claramente en qué puntos de la empresa es necesario prestar especial atención y cómo debe evaluarse el riesgo en cada zona. De este modo, constituye una base sólida para todas las medidas técnicas y organizativas que se planificarán y documentarán posteriormente.

Una división en zonas conforme a la normativa es fundamental para evaluar correctamente los riesgos y determinar las medidas de protección adecuadas. Nuestros especialistas analizan la frecuencia con la que pueden producirse atmósferas explosivas, cuánto tiempo persisten y qué propiedades de las sustancias son relevantes. Al mismo tiempo, se tienen en cuenta en la evaluación los procesos operativos, las configuraciones de las instalaciones y las particularidades espaciales. De este modo se obtiene una imagen clara y comprensible de la zona de riesgo, que sirve tanto para la planificación técnica del proyecto como para la posterior asignación de responsabilidades. La división en zonas proporciona así una base fiable sobre la que las empresas pueden planificar a largo plazo de forma segura y conforme a la normativa.
La clasificación de zonas Ex sigue normas reconocidas internacionalmente, como ATEX, NEC/CEC, NEPSI o GOST, y constituye la base de toda estrategia de protección orientada al riesgo. Cada zona conlleva requisitos específicos, desde la selección de equipos eléctricos y el diseño de las áreas de trabajo hasta los intervalos de inspección y los conceptos de mantenimiento. Nuestros expertos evalúan minuciosamente qué medidas de protección técnicas son necesarias y cuál es la forma más eficaz de aplicarlas. A partir de esta evaluación se elabora un catálogo de medidas claro que cumple con los requisitos de las autoridades y, al mismo tiempo, resulta viable en la práctica diaria.
Un documento de protección contra explosiones solo despliega plenamente su utilidad cuando todas las partes implicadas comprenden su contenido de forma intuitiva. Por ello, incluimos una definición precisa y comprensible de las zonas Ex, que muestra por qué se ha clasificado una zona, qué riesgos existen y qué funciones y obligaciones se derivan de ello. Esta sección está dirigida deliberadamente no solo a los responsables de seguridad y salud en el trabajo, sino también a los técnicos de servicio, los equipos de mantenimiento y los operadores de la instalación. De este modo se crea una base común de conocimiento que facilita el manejo seguro de la instalación y respalda de manera eficiente las formaciones, inspecciones y auditorías posteriores.
Análisis y recopilación de datos
La elaboración comienza con un registro exhaustivo de todos los datos relevantes: se recogen y evalúan de forma sistemática los procesos operativos, las sustancias utilizadas, las características espaciales y las medidas de protección ya existentes.
Evaluación técnica y asesoramiento
Nuestros expertos analizan las posibles fuentes de ignición, evalúan las etapas del proceso y cotejan todos los resultados con las normas nacionales e internacionales. Sobre esta base, desarrollamos recomendaciones concretas para medidas técnicas y organizativas.
Documentación de las medidas
El alcance de los servicios incluye, entre otros:
Las empresas que encargan la elaboración de su documento de protección contra explosiones reciben un documento conforme a la normativa, transparente y útil en la práctica, que cumple con los requisitos de las auditorías y garantiza el funcionamiento seguro a largo plazo.
Se requiere un documento de protección contra explosiones siempre que en la empresa haya sustancias, vapores, gases o polvos que puedan inflamarse y, por lo tanto, representen un riesgo potencial de explosión. Esta obligación se deriva del Reglamento de Seguridad Industrial y se aplica a prácticamente todos los sectores en los que puedan darse atmósferas explosivas.
En principio, solo se puede elaborar un documento de protección contra explosiones si se dispone de los conocimientos técnicos suficientes en la materia. En la práctica, esta tarea suele recaer en especialistas externos, ingenieros de seguridad o consultores expertos, como tec.nicum consulting, que cuentan con una experiencia demostrable en la normativa nacional e internacional sobre protección contra explosiones
Un documento completo sobre protección contra explosiones incluye la descripción de las áreas de trabajo, la clasificación de las zonas con riesgo de explosión, la división en zonas, la evaluación de las fuentes de ignición, las medidas de protección técnicas y organizativas, así como una documentación clara de todos los resultados. Dependiendo de la empresa, también puede incluir descripciones de procesos, planes de ensayo, instrucciones de mantenimiento o documentación de validación.
En Europa, la protección contra explosiones se basa principalmente en la Directiva ATEX, el Reglamento sobre seguridad en el trabajo y normas pertinentes como la DIN EN 60079. Estas normativas definen qué medidas deben adoptar los empresarios y cómo deben clasificarse las zonas con riesgo de explosión.
Un documento de protección contra explosiones no es un documento estático. Debe actualizarse siempre que se produzcan cambios en los procesos, las sustancias, los diseños de las instalaciones o los procedimientos de trabajo. Asimismo, los nuevos conocimientos, las averías o los informes de inspección pueden hacer necesaria una revisión.
En principio, cualquier empresa en la que puedan producirse polvos, gases o vapores inflamables, independientemente del sector o del tamaño de la empresa. Entre ellas se incluyen, por ejemplo, las empresas alimentarias, los talleres de pintura, las empresas de transformación de plásticos, los molinos, las empresas metalúrgicas o las empresas químicas.
Además de las atmósferas explosivas, el documento analiza fuentes de ignición típicas, como superficies calientes, chispas, descargas electrostáticas, fricción mecánica o instalaciones eléctricas. Evalúa la probabilidad de que se produzca una explosión y las medidas con las que se puede prevenir.
El documento describe medidas técnicas, organizativas y constructivas, como la ventilación, la puesta a tierra, la prevención de fuentes de ignición, la división en zonas, la selección de equipos adecuados y la formación de los trabajadores. Establece cómo se garantiza la seguridad a largo plazo.
