La especificación técnica ISO/TS 15066 (2016) definió los cuatro modos de operación colaborativa que permiten a un robot compartir espacio de trabajo con una persona sin una valla de seguridad completa. Es un dato relevante y reciente: la revisión ISO 10218-2:2025 ha incorporado formalmente estos requisitos directamente en la norma principal de seguridad de robots industriales, sustituyendo además el término "robot colaborativo" por "aplicación colaborativa". El cambio de nombre no es cosmético: refleja que la seguridad depende de cómo se implementa la aplicación completa (robot + herramienta + tarea + entorno), no de que el robot en sí sea "colaborativo" de fábrica.
La responsabilidad se reparte: el fabricante del robot certifica el brazo según la parte 1 de la norma de robots industriales, pero quien integra la célula completa (a menudo el propio usuario final) es responsable de seleccionar y validar el modo de colaboración adecuado — un análisis que forma parte de la evaluación de riesgos de la aplicación — y de verificar los límites biomecánicos para la aplicación concreta, algo que debe quedar recogido en la validación del sistema completo. Un cobot "de fábrica" no es automáticamente seguro para cualquier tarea: la seguridad la define la aplicación completa, no el robot aislado.
tec.nicum realiza precisamente esa verificación de límites biomecánicos a través del servicio ENS-COBOTS — Ensayos ISO/TS 15066 y EN ISO 10218-2, confirmando de forma medible que la fuerza y presión de contacto de la aplicación colaborativa concreta se mantienen dentro de los límites admisibles.